Secuencian el genoma del mayor enemigo de la patata

Miguel G. Corral | Madrid

Figura 1: Imagen al microscópio del patógeno P. infestans en una hoja de planta de patata (S. Kamoun). Este hongo provocó la Gran Hambruna Irladesa en el siglo XIX.

Poco le dirá a la mayoría el nombre de un hongo parásito de la patata y el tomate llamado Phytophthora infestans, pero se trata de un organismo clave en la Historia moderna. Los efectos destructivos de este patógeno sobre un cultivo del que dependía la alimentación de más de un tercio de la población irlandesa a mitad del siglo XIX provocaron la muerte de un millón de personas y empujaron a la migración hacia Estados Unidos a otro millón de irlandeses. Fue la llamada Gran Hambruna Irlandesa, que redujo en un 25% la población total de la isla británica entre los años 1845 y 1849.

Ahora, casi dos siglos después, un numeroso equipo de investigadores liderado por científicos estadounidenses e ingleses ha revelado el genoma completo de un organismo que sigue provocando a los agricultores de todo el mundo pérdidas superiores a los 4.500 millones de euros cada año.

El estudio, publicado hoy en la revista científica Nature, revela que se trata de un genoma extraordinariamente largo, más del doble que las especies de hongos oomicetos más cercanas a ‘P. infestans’. Este gran tamaño de la carga genética es resultado de la enorme cantidad de secuencias repetidas que posee. «Las regiones ricas en repeticiones suponen cerca del 75% del genoma completo del hongo», dice a EL MUNDO Sophien Kamoun, investigador principal del Laboratorio Sainsbury de Norwich (Reino Unido) y coautor principal de la investigación junto con el director del Programa de Secuenciación y Análisis Genómico del Instituto Broad del MIT y de la Universidad de Harvard, Chad Nusbaum.

El parásito responsable de la gran hambruna es conocido por los científicos desde hace más de 150 años por su gran virulencia, agresividad y persistencia. Y, precisamente, son esas secuencias repetidas las que lo hacen tan peligroso. «Sabemos que estas regiones son muy inestables y que generan altas tasas de mutación», explica Kamoun, «por eso los genes presentes en ellas tienen mayor probabilidad de cambiar que aquellos genes que están en zonas no repetidas».

La hipótesis que defienden los investigadores en su trabajo es que existen «dos velocidades diferentes en la estructura del genoma» y que la parte capaz de evolucionar más rápido permite al hongo adaptarse velozmente a las plantas que se vuelven resistentes a la enfermedad, llamada en España mildiu de la patata o tizón tardío. «La capacidad de adaptarse y cambiar, lo que lo hace tan peligroso», insiste Chad Nusbaum.

Las grandes pérdidas que provoca cada año este patógeno ha hecho que los agricultores lleven décadas usando más de 15 productos químicos que se vierten sobre la cosecha para frenar la plaga. Una de la aplicaciones reales que tendrá esta nueva investigación es la posibilidad de eliminar los fungicidas de la lucha contra el mildiu de la patata. «Ahora tenemos el catálogo de todos los genes diana que detecta el sistema inmune de las plantas resistentes y podemos cruzar aquellas plantas con los genes apropiados para mejorar la resistencia de los cultivos en el campo», asegura Sophien Kamoun.

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