Francisco Ayala: “Ciencia y religión no están reñidas”

El biólogo obtiene el premio Templeton, el galardón con mayor dotación económica del mundo, que se otorga por una contribución excepcional a afirmar la dimensión espiritual de la vida

Francisco Ayala, biólogo de origen español.- EFE

DAVID ALANDETE – Washington – 25/03/2010 (Via El País.com)

El premio Templeton, que se otorga anualmente a aquellas personas que tienden puentes entre ciencia y religión, le viene a medida a alguien como Francisco Ayala. Este genetista y biólogo molecular nacido en Madrid 1934, se ha pasado sus casi 50 años de carrera en Estados Unidos predicando. Pero no predicando el dogma, sino la razón, con el método científico en la mano. Ha testificado en juicios en los que se decidía si se enseñaba el creacionismo en las aulas. Ha sido y es miembro de incontables sociedades científicas. Ha publicado escritos y dado discursos por toda la geografía del país para explicar algo que él ve muy claro. El próximo día cinco de mayo recibirá el galardón de manos del Duque de Edimburgo, en el londinense palacio de Buckingham. El premio está dotado de más de un millón de euros, que donará a diversas instituciones.

“Ciencia y religión no están reñidas”. Lo dice un sabio que fue ordenado dominico en su juventud y que ha estudiado teología y genética, entre muchas otras materias. De sus experimentos, como el de identificar los medios de reproducción del parásito que provoca el mal de Chagas, infiere que la evolución biológica ha provocado numerosas imperfecciones en el mundo. Dios pudo crear, pero el estado actual del mundo no es cosa suya, sino de la naturaleza.

“La teoría de la evolución ayuda a resolver lo que los teólogos llaman el problema de la teodicea, o la presencia del mal en el mundo. ¿Si tenemos un dios omnipotente y benevolente por qué hay mal en el mundo?”. En ese sentido, Ayala rechaza el fundamentalismo, la lectura literal de los libros religiosos. “La revolución científica nos enseña que esto no hay que verlo como acciones de dios, sino como fenómenos naturales. A causa de la evolución, estamos llenos de imperfecciones y disfuncionalidades”.

La malaria, objeto de su estudio

Otro asunto que le fascina al científico es el de la crueldad, incompatible con una idea de un Dios que lo controla todo. Ayala ha estudiado durante años la malaria, una enfermedad infecciosa, transmitida por un pequeño mosquito que mata, cada año, a un millón y medio de niños. Ese mosquito y Dios parecen difíciles de conciliar.

El mosquito es cruel. Como lo es la mantis religiosa. Ayala se detiene y se recrea en lo que se puede entender como una imagen de la ironía de la naturaleza que creó Dios: una mantis religiosa que se come al macho en la cópula. “Bueno, eso es lo que se cree. En realidad la hembra intenta devorarle la cabeza antes de la cópula para controlar el acto”.

Algo semejante, esa cruenta búsqueda de placer, no puede ser obra del Dios de la Biblia. Por eso, para este sabio, echarle la culpa [de esto] a Dios no es justo”. Sólo separando ciencia y religión, estas ironías dejan de serlo. Dios pudo crear el mundo, pero la naturaleza y la evolución lo cambiaron, hasta llevarlo al punto en el que se encuentra ahora. “Somos seres muy imperfectos”, añade. “Pero eso responde a cómo se ha desarrollado la evolución”.

Una dotación siempre superior al premio Nobel

El Premio Templeton se viene otorgando desde 1973. Su importe siempre es ligeramente mayor al del Premio Nobel. Actualmente está dotado con un millón de libras esterlinas, algo más de un millón doscientos mil euros. El galardón está reservado a ‘”una persona viva que haya hecho una contribución excepcional a afirmar la dimensión espiritual de la vida, ya sea a traves de una idea, de un descubrimiento, o de alguna acción concreta”

En 2009, recibió el premio el físico y filosofo francés Bernard d’Espagnat, y entre los galardonados recientes se encuentra Charles H. Townes, profesor de la Escuela de Graduados de la Universidad de California en Berkeley, que compartió el Nobel de Físisca de 1964 por sus investigaciones sobre las propiedades de las microondas y la co-invención del rayo láser. También recibió el premio George F. R. Ellis, de la Universidad de Ciudad del Cabo, cosmólogo teórico y defensor de equilibrar la racionalidad de la ciencia basada en los hechos con el efecto causal de fuerzas más allá de la comprensión de la ciencia pura, como la estética, la ética y la metafísica.

Otro premiados relevantes fueron la Madre Teresa de Calcuta, primera persona en recibirlo, o el escritor Aleksandr Solzhenitsyn.

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