De cómo el abuelo Sheldon y sus nietos políticos salvaron a Catalunya cambiando la fruta por frutitas de colores

GRUP WWF-BARCELONA

10 de juliol de 2012

Per Agustí Cruz.

Érase una vez un país de alegres políticos que eran hijos, en su mayoría, de familias acomodadas dedicadas al comercio, a la industria, a la banca, y a otros negocios tan respetables como lucrativos.

Gracias a su sonrisa, su dinamismo y, por qué no decirlo, sus reiteradas apariciones en televisión, estos hombres de fluida oratoria eran admirados por muchos de sus súbditos votantes, que pensaban cuánta suerte habían tenido al elegir a unos representantes tan responsables, pragmáticos, cultos, guapos y bien hablados, de inglés fluido y título universitario, alguno expedido incluso por alguna universidad extranjera, y cuya tarjeta de presentación era la del “seny”, la del amor a la patria y a la senyera, la del trabajo constante y esforzado a imagen del pequeño tendero de barrio, pero también a imagen del alto directivo, ya fuera presidente de Banca Catalana o…

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